Revisión crítica a las propuestas de Más País (IV)

Otra propuesta que está haciendo correr ríos de tinta es una propuesta clásica de la izquierda, pero que nunca hasta la fecha nadie se había atrevido a defender de forma tan explícita: rebajar la edad con derecho a voto a los 16 años.
En el programa viene redactado de la siguiente forma:

«Ante la emergencia climática es un imperativo de justicia generacional expandir los límites de la comunidad política para dar no solo voz, sino también voto, a aquellas personas van a sufrir de modo más acentuado las consecuencias. Para ello modificaremos la LOREG con el objetivo de fijar el derecho a voto a los 16 años. «

En un primer lugar, parece chocante avalar la medida con el argumento de la emergencia climática. ¿Acaso a los mayores de 18 no les preocupa esta cuestión? ¿Sufriremos todos, o serán más acentuadas las consecuencias para los de edades comprendidas entre 16 y 18 años? Curiosa argumentación.

Segunda cuestión. Parece razonable que si se fija el derecho a voto a los 16 años, en coherencia sea necesaria una actualización del artículo 12 de la Constitución Española:

Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años.

Y para esa reforma, hace falta un amplio consenso que no parece alcanzable en este momento, máxime cuando la demoscopia dice que ese electorado sería mayormente de ideología progresista.

Finalmente, en mi caso avalo la medida. Creo que alguien con 16 años de edad tiene mucho que madurar y aprender en la vida; pero si tiene capacidad para circular con motocicleta, mantener relaciones sexuales o trabajar, también debe poder votar. Y del mismo modo, en causas penales, podrá serle exigida mayor responsabilidad de la que ahora tiene conforme a la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

Soy de la creencia que se construirá una sociedad mejor cuanto antes se involucre a los ciudadanos en la toma de decisiones de la sociedad. Y que quien toma conciencia cívica y democrática desde pronta edad, será un mejor ciudadano en el futuro. Dicho esto, creo que todavía más importante que el derecho a votar, es el derecho a una educación que enseñe los valores más elementales de la convivencia en sociedad: la tan discutida Educación para la Ciudadanía, que quedo postergada en beneficio de otras materias tanto o más discutidas, cómo puede ser la Religión.

En conclusión, y como hacía en mi introducción a estas medidas, me parecen positivas, pero como siempre muy alejadas del posibilismo en el contexto actual, y con falta de concreción para su implantación.