La tormenta perfecta para el independentismo

Mario Isasi Méndez – La sentencia del TJUE sobre la inmunidad de Oriol Junqueras ha enturbiado más todavía la situación política española, como si esta no fuese ya bastante complicada.

Esta sentencia se dicta a raíz de una pregunta de TSE formulada por «el juicio del proceso catalán», sobre la inmunidad de Oriol Junqueras; la Fiscalía y la Abogacía del Estado no consideraban necesario hacerlo, pero el TSE quiso cumplir la legalidad vigente. Y el TJUE dictó sentencia acertadamente con la interpretación más garantista del artículo 9 del Protocolo sobre los privilegios y la inmunidad de los eurodiputados, entendiendo que la inmunidad se goza desde el momento en que la persona es proclamada electa al Parlamento Europeo.

Esta inmunidad supone el levantamiento de la prisión provisional, matizando el TJUE que si el órgano judicial competente estima que debe mantenerse la medida de prisión provisional ha de solicitarlo a la mayor brevedad al Parlamento Europeo para que suspenda dicha inmunidad, conforme el artículo 9, párrafo tercero, del mismo Protocolo. Hasta aquí un apunte de  la sentencia que resuelve una cuestión sin duda muy relevante desde el punto de vista de la democracia representativa.

Otra cosa son las consecuencias políticas que pueda tener en pleno proceso de negociación del Gobierno con ERC -no es culpa de TJUE el que estemos donde estamos respecto a la constitución del Gobierno-. Tampoco dice que haya que excarcelar a Oriol Junqueras, ni otorgarle un indulto o mandarlo al Parlamento Europeo

No hay ninguna injerencia en el derecho nacional ni ninguna desautorización del TSE por mucho que los ultras de uno u otro signo lo griten.

Pero además el 14 de Octubre de 2019, el Tribunal Supremo dictó sentencia en el juicio del proceso catalán condenando a Oriol Junqueras a una pena de trece años de prisión y, por otro, a una pena de trece años de inhabilitación absoluta, con la privación de todos sus honores, empleos y cargos públicos, aunque sean electivos, e incapacidad para ejercer otros nuevos, por lo que queda por ver cuáles son los efectos prácticos de esta sentencia una vez que ha terminado la prisión provisional.

Corresponde al Tribunal Supremo dilucidar esta cuestión, lo que es seguro que lo hará conforme a las reglas del Estado de Derecho. Pueden gustar más o menos, pero hay dos ventajas: es igual para todos y se pueden cambiar los procedimientos legalmente establecidos si parece que no responden a las necesidades de la sociedad.

Los independentistas están de fiesta, por la mala noticia que según ellos supone para España. «La Justicia la encuentran en Europa», como dijo Quim Torra, antes de su inhabilitación. La sentencia deja un vacío de si tiene efecto retroactivo o no, ya que los hechos por los que se juzgó a Oriol Junqueras, son anteriores a su presentación para eurodiputado. Todas las trompetas de propaganda independentistas, comenzaron a sonar al mismo tiempo, como si fuesen a derribar las murallas de Jericó. En todo caso, de haber alguna vulneración es exclusivamente en lo referente a no dejarle tomar posesión de su acta de eurodiputado. Todo lo demás es perfectamente legal, pero para los independentistas es suficiente para tirar de la cuerda e incorporar más demandas para la formación de un Gobierno.

Cabe esperar que el Tribunal Supremo Español no reciba presiones de ningún tipo para violentar el Estado de Derecho por esta sentencia de TJUE.

Lo que es lo mismo la sentencia del TJUE es la tormenta perfecta para el independentismo.