Libertad, progreso y progresismo

Mario Isasi Méndez – El pasado día 7 se invistió el gobierno de coalición entre el PSOE y UP en el que se atribuyen el término de gobierno progresista; creo que merece una aclaración por qué estos partidos se aplican ese apelativo.

Llevo bastante tiempo oyendo de los partidos que se dicen socialistas el uso del término «progresista» como propio en contraposición a la imputación de los partidos de la derecha tachados como «liberales».

Esto me hizo pensar sobre el contenido de dichas palabras y su aplicación a la vida real de cada uno de nosotros.

LIBERTAD.

Facultad natural que tiene el ser humano de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

PROGRESO.

Acción de ir hacia adelante. Avance, adelanto, perfeccionamiento

PROGRESISTA.

1. Dicho de una persona o de una colectividad. De ideas y actitudes avanzadas.

2. Dicho de un liberal español. Del sector más radical del liberalismo, que se constituyó en partido político.

Diccionario de la Real Academia Española

Lo primero que me llama la atención es que en la definición de PROGRESISTA, se incluye la palabra LIBERALISMO, lo que nos pondría en la situación de aceptar que ambos lados de la política (derecha e izquierda) tienen un trasfondo común; de manera que no veo el motivo por el cual no puedan llegar a acuerdos, máxime cuando PROGRESO, es la acción de ir hacia adelante, y eso sirve también para ambos bandos.

Si uno tiene ideas y actitudes avanzadas, es lógico que la libertad debe ser uno de los pilares básicos del individuo. Partiendo de la base de que hemos de pagar una serie de impuestos para mantener el buen gobierno de la nación del que se deriven toda una serie de beneficios para los gobernados (educación, sanidad, justicia, infraestructuras de transporte y comunicaciones, pensiones, etc.) también es cierto que como individuos tendremos el derecho de escoger como queramos orientar nuestras vidas. Siempre dentro del marco legal que nos ampara a todos, nos deber permitir desarrollarnos como seres humanos, y tener una calidad de vida adecuada sin riesgo de exclusión social.

¿Qué hay de malo en poder escoger el colegio al que poder llevar a nuestros hijos? ¿O el médico que nos va a atender en el día a día? ¿O el hospital al que queremos ir en caso de enfermedad? ¿Que tengamos unas pensiones suficientes o un plan de pensiones, sin gravámenes, que complemente la estatal? ¿Implica ello que por haber servicios públicos han de ser mejores que los servicios privados, o que no puedan serlo?

Ambos deberían estar en competencia en sus respectivas áreas y el individuo debe de poder escoger el mejor de los servicios posibles.

Si vemos que el pago de impuestos a los que estamos sometidos no se destina a los fines que hemos mencionado en cantidad suficiente sino que se gastan en mantener a una clase política que no cumple con sus funciones, ¿estamos por ello obligados a mantener el gasto superfluo de estos representantes que no velan por nosotros y que solo miran por sus intereses particulares o de partido?

Dejo estas interrogantes para que nos hagamos una idea más clara de lo que significa «libertad y progreso» (o progresismo como lo llaman algunos).